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Verifica antes de compartir: cómo saber si algo es verdad desde el celular

Por Alexis Reyes · · 4 minutos de lectura

Hasta hace poco, para engañar a mucha gente hacía falta mucho trabajo. Hoy, con un teléfono y cinco minutos, cualquiera fabrica un video de un político diciendo lo que nunca dijo, una captura de pantalla de un banco que no existe o una noticia con logo de periódico conocido. La gente sigue siendo la misma; la mentira se volvió más barata. La defensa, por suerte, sigue siendo gratis.

Quiero ser claro con algo antes de empezar: yo trabajo con tecnología todos los días y también me han colado cosas. Un video bien hecho engaña a cualquiera en los primeros tres segundos. La diferencia entre quien cae y quien no cae no está en el ojo, sino en el hábito: antes de compartir, verifico. Aquí van las cinco comprobaciones que uso, todas desde el teléfono y ninguna de más de dos minutos.

1. Pregunta de dónde salió

No quién te lo mandó, sino quién lo publicó primero. Si el video o la noticia no tiene fuente, o la fuente es «me lo pasaron», ya tienes la primera señal. Busca el titular en Google tal cual. Si es real, lo tienen varios medios serios con la misma fecha; si solo existe en cadenas de WhatsApp y en una cuenta con doce seguidores, no es noticia, es cadena.

2. Mira la imagen con lupa

Las imágenes hechas con inteligencia artificial han mejorado, pero a veces se delatan en los detalles (letreros raros, reflejos que no coinciden, sombras que van hacia lados distintos), pero cada mes se notan menos, así que no confíes solo en el ojo. Haz zoom. Y hay un truco que vale por todos: busca la imagen en Google. En el teléfono, abre Google, toca el icono de la cámara en la barra de búsqueda y sube la captura. Si la foto es de hace cinco años y de otro país, te lo dice en segundos.

3. Escucha el video dos veces

Los videos falsos de personas conocidas se hacen pegando una voz generada a una cara real, o al revés. Se delatan cuando la boca y el sonido no van exactamente juntos, cuando la voz no respira, cuando el parpadeo es raro o cuando el fondo tiembla alrededor de la cara. Y la señal más grande no es técnica: si una persona pública dice algo escandaloso y ningún medio serio lo recoge en una hora, es casi seguro que no lo dijo.

4. Desconfía de la captura de pantalla

Una captura se edita en un minuto: el saldo de una cuenta, un mensaje de un ministerio, un tuit que alguien «borró». Una captura es apenas una foto de una pantalla, y las pantallas se dibujan. Si importa, pide el enlace original, no la captura. Si no hay enlace, no hay prueba.

5. Si te apura, es para que no pienses

«Comparte antes de que lo borren», «urgente, reenvía a todos», «última oportunidad». Te apuran porque el apuro apaga justo lo que necesitas para verificar: dos minutos de calma. Lo verdadero aguanta dos minutos. Lo falso, no. Y si lo que te llegó lo hizo una máquina, en la Academia explico cómo usar una IA sin que te engañe.

Lo que compartes lleva tu nombre

Cada cosa que reenvías sale con tu firma, aunque no la hayas escrito. Si resulta falsa, la gente que confía en ti la cree porque viene de ti. Por eso la regla de la casa es corta: si no lo verificaste, no lo compartas. No por miedo, sino por respeto a los que te leen. Y si tienes dudas con algo concreto, mándamelo por WhatsApp antes de reenviarlo: lo revisamos juntos, sin apuro.

Alexis Reyes, ingeniero, Anaco